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domingo, 20 de agosto de 2017

Ten cuidado, el eclipse puede ser una mala experiencia


CIUDAD DE MÉXICO, México (infobae.com). - Si miras directamente al Sol automáticamente tienes que desviar la mirada debido al dolor causado por el brillo. Durante la mayor parte de un eclipse solar, el Sol será parcialmente bloqueado por la Luna, razón por la que se convierte en menos brillante. Este fenómeno engaña a tus ojos a la hora de mirar al Sol durante un largo período de tiempo.

"Puedes mirar al Sol durante un eclipse, durante unos diez minutos, y no te va a doler. Puedes mirarlo, y es una maravilla verlo, pero durante ese tiempo estás quemando, literalmente, las células de tu retina", alertó Vike Vicente, un oftalmólogo pediátrico de Washington. "Una vez que se queman, no hay reparación, no hay solución", lamentó.

Esta condición causada por mirar hacia el sol se conoce como retinopatía solar. El sol daña la retina, que es la parte del ojo que transmite la información al cerebro. La exposición prolongada al Sol sin la protección adecuada causará la cicatrización de las quemaduras de la retina y conducirá a una ceguera parcial o, incluso, permanente.

Hay otro riesgo para aquellos que miran el Sol a través de binoculares, una cámara o un telescopio.

El uso de cualquier aparato de estas características puede ser peligroso porque puede aumentar el daño causado a tus ojos ya que los rayos del Sol actúan como una lupa y aceleran la quema de las retinas.

Si deseas capturar una imagen del eclipse solar o quieres observarlo a través de unos binoculares o un telescopio, debes utilizar un filtro solar especializado para el lente. La Sociedad Americana de Astronomía (AAS por sus siglas en inglés) tienen una lista de recomendaciones en www.eclipse.aas.org/resources/solar-filters.

Los que quieren mirar con sus propios ojos deben utilizar unas gafas especiales para los eclipses. El sitio de AAS también ofrece una lista de compañías que fabrican ese tipo de lentes testados en laboratorios para proteger a los usuarios de los daños causados por el sol.

Algunos observadores de eclipses se quitan las gafas durante unos minutos. Si estás en la zona donde se produce un fenómeno total (unos 110 kilómetros de ancho de sombra que se extiende desde Oregón hasta Carolina del Sur) podrás mirar directamente al Sol cuando la Luna haya cubierto completamente la cara de la estrella más brillante. Una vez que la cara comienza a aparecer de nuevo, las gafas deben volverse a colocarse.

La clave es que, para el día del eclipse, uno debe ser consciente en todo momento de los peligros y no hay que mirar al Sol a menos que estés seguro de que has tomado las medidas adecuadas para proteger tus ojos.

Vicente quiere asegurarse de que todo el mundo conoce los riesgos. Pero él calcula que, a pesar de las advertencias, algunos mirarán al eclipse sin ninguna protección.

"Sucede, y eso te rompe el corazón".
Fuente (Infobae.com)

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