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domingo, 29 de octubre de 2017

Recuerdan a Diana, víctima de feminicidio en Chimalhuacán



CHIMALHUACÁN (29 de octubre de 2017).- Han pasado tres meses desde que Diana Velázquez Florencio fue violada y estrangulada por desconocidos en la Colonia Guadalupe, hoy familiares y activistas montaron una ofrenda para recordarla en el mismo lugar donde fue hallado su cuerpo.

Fotografías, flores de cempasúchil, cruces rosas y mantas con mensajes de justicia, formaron parte del altar en la Calle Francisco I. Madero de la Colonia Guadalupe.


“No merecía que la mataran de esa manera, a ninguna mujer ¿por qué si era una persona tan buena? Me difamaron a mi hija, ni siquiera pude abrazarla muerta, ni siquiera un beso de despedida le pude dar, cuando vi su ataúd no podía creer que ahí estuviera el cuerpo de ese ser a quien yo le había dado vida, esa niña tan hermosa”, narró Lidia Florencio, madre de Diana.

Diana tenía 24 años cuando desapareció el 2 de julio pasado, la última vez que sus padres la vieron con vida, cuando se disponían a acudir en bicicleta, desde su casa en la Colonia Santa María Nativitas, al Hospital General de Chimalhuacán, a tramitar el seguro popular.

Para ganar lugar en la densa fila de solicitantes, la familia saldría a las 2:00 de la mañana, pero el short corto que la joven se puso desató una discusión con su madre; la joven se enojó y salió de su casa para nunca volver.

Horas más tarde, al amanecer, su cadáver fue hallado por policías municipales y llevado al anfiteatro de Nezahualcóyotl, donde la reportaron como un hombre, por lo que su familia no supo de ella hasta días después.

Al yerro de los policías se apilaron omisiones del personal de la Fiscalía de Justicia mexiquense, dependencia que no realizó estudios de ADN al semen hallado en el cuerpo ni a su ropa, mucho menos pruebas toxicológicas, histopatológicas o raspado de uñas.

Pese a que su familia buscó indicios de los agresores en las cámaras de videovigilancia de la Policía local y particulares ninguna ha arrojado luz sobre el caso y en la Fiscalía no parece haber interés en resolver el caso.

Los dulces que vendía y los libros que leía quedaron arrumbados, pero el recuerdo de Diana permanece intacto y la herida abierta aún duele.

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